Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS

Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS

Si buscas un plan de escapa de fin de semana, el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS es el sitio perfecto. Ubicado en Fuentes de Ayódar, Castellón, este pequeño hotel de 1 estrella te ofrece un ambiente súper familiar y acogedor, casi como estar en casa. Aquí podrás disfrutar de una comida deliciosa en su restaurante, que abre para desayuno, almuerzo y cena, además de un montón de actividades al aire libre en medio del Parque Natural de la Sierra de Espadán. Perfecto para ir con la pareja o con la familia, ¡no te lo puedes perder!

Las habitaciones de VIÑAS VIEJAS tienen vistas de lujo y están listas para hacerte sentir cómodo. Con una capacidad para 19 personas, es ideal para grupos pequeños que buscan paz y naturaleza. Además, cuenta con WiFi gratis y TV digital para que te sientas como en casa, sin renunciar a lo básico. Con una buena puntuación de 3.8 sobre 5 en TodoBares, ¡no hay dudas de que vas a disfrutar al máximo tu estadía! ¡Así que ya sabes, dale una oportunidad a VIÑAS VIEJAS y vive la experiencia!

Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS

·Hotel de 1 estrella
⭐Valoración media: 3,8
Opiniones: 393 Reseñas
Dirección: Carr. Aiòder, 12225 Les Fonts d'Aiòder, Castelló
Teléfono: 676 36 96 99

Mapa Ubicación Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS

Dónde se encuentra el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS

Mira, si estás pensando en quedarte en el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS, te voy a ser sincero, mejor piensa dos veces. Fui con unos colegas y la cosa no pintó nada bien. Una estrella para este sitio. Cuando llegamos, la habitación parecía un campo de batalla: cortinas rotas, sábanas manchadas y para colmo, el aire acondicionado estropeado. Y las vistas, ¡qué risa! Desde la ventana solo veías un muro. ¿Y el servicio? Un desastre total. Uno de los empleados, en vez de atendernos, estaba jugando a la Play. ¡Así es como se hace negocio!

Pero espera, no todo es negativo, también fuimos a comer. Ahí la cosa mejoró un poco. Tuvimos un menú fin de semana que estaba de lujo. Tres entradas abundantes y el cordero que elegimos estaba tierno, nada de carne seca. De postre, pedí unas peras al vino, ¡pero solo me pusieron una! Aún así, el precio total fue decente: 63€ por 2 menús con café y varios tercios. Las vistas desde la terraza sí que valen la pena. ¡Eso sí, el servicio tuvo sus altibajos!

En una de esas, también intentamos almorzar por ahí y nos cayó un marrón. Nos cambiaron el precio de lo que pedimos dos veces ¡y la dueña, en lugar de disculparse, nos echó la culpa! Cero modales. Si algo se les olvidó, no lo pagues tú. Servicio 1, sin duda. Lástima, porque el lugar podría ser un buen retiro, pero con ese trato no hay ganas de volver.

Si te interesa saber dónde está el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS, ahí va: está en Carr. Aiòder, 12225 Les Fonts d'Aiòder, Castelló. Así que ya sabes, si decides pasarte, ¡ve preparado!

Cuántas estrellas tiene el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS

Te cuento sobre el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS, que está en Les Fonts d'Aiòder, un lugar bastante tranquilo. Te vas a topar con que el hotel solo tiene 1 estrella. Aunque la gente que trabaja allí es un encanto y son todos muy amables, la experiencia no fue la mejor en general. Al principio todo pintaba normal, contratamos media pensión y parecía que todo iba bien. Pero el último día, en el desayuno, resulta que había menos variedad que en los días anteriores. Un desastre, la verdad.

Y la guinda del pastel fue cuando fuimos a pagar. Resulta que algunas cosas del menú de la media pensión no estaban incluidas, y nadie nos avisó de nada. Si lo sabíamos, no hubiéramos pedido esa opción. La dueña, en vez de disculparse, se puso a contestar de malas formas. Así que las habitaciones, servicio y ubicación tienen una calificación de 1, y no es para menos.

Ahora, si hablamos de la parte buena, el restaurante tiene su encanto. Está en un pueblo muy bonito y la terraza está genial. La comida no está mal, pero tampoco es para tirarse de los pelos, y al final, la cuenta puede ser un susto. Lo que pedimos de la carta se disparó, sobre todo unas chuletas de cordero que nos salieron caras. Así que, mejor pedir de menú si quieres controlar el gasto.

Qué tipo de ambiente ofrece el hotel

Así que, hablemos del Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS. Primero, no te dejes engañar por las dos estrellas que se autoetiquetan, porque la atención deja mucho que desear. Fue una experiencia desagradable. Nos pusieron un precio al llegar y luego, ¡bam!, nos cobraron más al final. La dueña, en lugar de disculparse, se puso a echarnos la culpa con esos malos modales que no le hacen justicia. En serio, espero que esta reseña sirva para que otros la piensen dos veces antes de entrar. Servicio: 1 de 5.

La comida... bueno, digamos que fue “normalita” pero increíblemente cara para lo que ofrecen. Pedí un almuerzo que parecía un bocadillo de hace dos días, eso si no era más viejo aún. Era una pulguita, de esas que a nadie le gusta en las bodas, pasada por la plancha. El jamón igual, digo yo, lo habrán calentado para que se vea menos horrible. Y lo mejor de todo, el servicio fue super lento, el café nunca llegó y al final, me cobraron 6€ por una caña y ese “bocadillo” que pudiendo ser un bocado rico, resultó ser un intento fallido. La gente se iba de ahí aburriéndose de esperar. Una pena, porque de lo que se veía, el sitio tiene un potencial increíble con esas vistas fantásticas.

El restaurante tiene su encanto, ya que es el único del pueblo. Cabe entre 30-40 personas, así que eso le da un toque acogedor. La decoración es rústica y las vistas a la montaña están guapas. La camarera fue amable, eso no se puede negar, y aunque la comida estaba buena en general, hay que decir que las porciones a veces son un chiste. Por ejemplo, mi solomillo de cerdo era tan pequeño que parecía plato de niño. El menú costaba 16€ y, aunque estaban bien las raciones de los entrantes, ese solomillo... como que no.

Al cruzar la puerta, te sientes como en casa, pero se esfuma rápidamente con sus precios y servicio. La terraza es muy agradable y podría ser un lugar chido para cenar, pero, con la experiencia que tuvimos, mejor buscar alternativas. ¡Así que pasa de esto, amigo!

Qué tipo de comidas se pueden disfrutar en el restaurante del hotel

Te cuento, el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS tiene su onda, pero no te hagas muchas ilusiones. La primera noche que llegamos, fue un desastre. El aire acondicionado no funcionaba, y en pleno agosto, ¡imagínate! Nadie vino a repararlo, parecemos más una queja de hotel que otra cosa. También había mucho ruido, los niños correteando por los pasillos, que si te soy sincero, eso me pareció un poco falta de respeto. Así que, si buscas relax, quizás este lugar no sea el mejor.

Pero la historia en el restaurante cambia un poco la cosa. Te voy a contar de Jose, el camarero, que es lo mejor del lugar. Un crack, siempre atento y rápido. La dueña -creo que lo es- nos tomó la nota en un abrir y cerrar de ojos, para que no se agobiaran. Eso sí, la cena del sábado nos costó 26 euros por persona y la comida... no era nada del otro mundo. Ideal para una picada, tomar algo entre amigos, pero no tanto para cenar. El servicio le doy un 3, y la ubicación está bien, un 4.

Y hablando de la comida, aunque el menú es de 15 euros y lo que ofrecen puede estar bien en cuanto a relación calidad/precio, los postres no son lo mejor. Tienes tus primeros platos, segundos y bebida, pero los dulces quedan un poco zafios. Al menos la comida es generosa, ¡así que no saldrás con hambre! Si estás pensando en qué comer, hay de todo un poco, pero no esperes una cena de estrellas Michelin. Y, la verdad, si quieres hacer una escapada de fin de semana, el sitio invita a regresar después de unas excursiones, sobre todo si no queda muy lejos de Castellón.

En qué horarios abre el restaurante de VIÑAS VIEJAS

Te cuento lo que pasó el otro día en el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS. Fui con la familia, éramos cuatro, y la verdad es que empezamos con mal pie. La comida tardó un montón en llegar, y cuando por fin nos la trajeron, estaba todo muy salado. Y no hablemos del San Jacobo de mi hija, que estaba más duro que la suela de un zapato. Para colmo, me cobraron 90€. Un robo, la verdad. Si encima el camarero decía que no podía ponerme limón en la Coca-Cola porque se lo estaba guardando, pues es para fliparlo. Mi mujer le hizo un par de preguntas y la señora que atendía le contestó de forma fatal. Muy, muy pésimo. No creo que vuelva nunca más.

Al final, entramos sin reserva previa porque queríamos probar algo nuevo. Desde el principio, el protocolo COVID parecía estar en marcha: limpieza de zapatillas, toma de temperatura, gel desinfectante y eso. Pero, ¿de qué te sirve si ningún trabajador llevaba la mascarilla bien puesta? La dueña no paraba de retocarse los labios y olvidaba que estaba ahí para atender a los clientes. Y esos dos camareros que parecían niños, dudo que tuvieran más de 16 años. Cuando les sugerimos no hacer el menú, la actitud de la señora cambió y la tensión se hizo incómoda. Al final, comimos, pero el menú de 22€ sin bebida se me antoja caro por lo que nos sirvieron. El pan parecía el que dan a las gallinas, ¡madre mía! Al menos la tarta de queso estaba decente, aunque la de almendras era un auténtico desierto. La comida no fue el colofón que esperábamos después de un gran día, así que no lo recomendaría. Y sobre el tema COVID, un grito con la mascarilla caída es todo menos agradable y seguro.

Pero mira, no todo fue malo. El hotel tiene sus cosas buenas. Hay un lugar con unas vistas chulísimas. Yolanda, que es quien nos recibió, se convirtió en nuestra salvación después de un día agotador en moto. Aunque el desayuno tuvo un pequeño contratiempo, nos pusimos en modo buen rollo y todo se solucionó. Las camas estaban cómodas y las habitaciones muy amplias. Te digo que dormir como reyes fue un lujo gracias a la hospitalidad de Yolanda. ¡Definitivamente un lugar para repetir!

En cuanto a los horarios del restaurante de VIÑAS VIEJAS, parece que abren a la hora del almuerzo y también para la cena, así que podrías planear tus comidas. Pero con la experiencia que tuvimos, mejor que prepares un plan B por si las moscas.

Qué actividades al aire libre se pueden realizar cerca del hotel

Mira, no puedo dejar pasar nuestra crítica hacia el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS, y sinceramente no es nada positiva. Fuimos con un Wonderbox, y eso parece que complicó todo. Te dicen un precio cuando reservas, pero la dueña cambia las cosas a su antojo. ¿Y si te quejas? Pues te suelta una respuesta maleducada e irrespetuosa. Al menos los camareros intentan ser amables, pero para eso no hace falta que sean tan pesados, ¿no?

En el lado positivo, hay que reconocer que la ubicación es perfecta para hacer un poco de senderismo o simplemente desconectar del estrés, y eso es algo que se agradece. La atención del personal, aunque a veces puede ser un desastre en la recepción, es bastante buena en general. Nos quedamos con media pensión y, oye, tanto el desayuno como la cena estaban bastante bien, con grandes cantidades y comida casera que sabe a hogar. De hecho, las vistas son chulas y el ambiente es tranquilo, ideal si llevas a los niños.

Y para los que buscan un hotel familiar, tuvimos una buena experiencia porque hasta nos ofrecieron un buen servicio, especialmente después de una carrera de montaña en la que teníamos que levantarnos a las 6:45. Se adaptaron a nuestros horarios sin problema. ¡Un 10 por el pueblo! Pero ahora hablemos de la comida... la paella caldosa con bogavante que pedimos fue un desastre total. Arroz salado y bogavante seco que parecía más un trozo de bagazo que un marisco. 50 € por porciones que dejamos prácticamente intactas, ¡una pena!

Pero esperen, no nos olvidemos de las actividades que se pueden hacer en los alrededores. Hay unas rutas de senderismo brutales, ideales para disfrutar de la naturaleza. También hay zonas de escalada y una vía Ferrata bastante cerca. Así que, si te animas a salir, puedes disfrutar de todo eso. En fin, que si consideras el hotel, mejor ve preparado para lo que te puedes encontrar.

Es el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS adecuado para parejas y familias

Mira, te cuento un poco sobre el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS. Estuvimos por la zona de Les Fonts d'Aiòder y, sin pensar mucho, fuimos a cenar sin reserva. A pesar de eso, la peña se movió rápido y nos prepararon una mesa. El menú estaba de lujo, con platos sabrosos y precios que no duelen en el bolsillo. Y lo mejor, ¡la anfitriona fue un encanto! Nos hizo sentir como en casa, y eso siempre se agradece. Ah, y hay que mencionar esas vistas de la terraza, que te dejan sin palabras.

Pero, como siempre, hay dos caras en la moneda. Vimos a otros compis que se llevaron una experiencia bien distinta. Al parecer, les trataron fatal. Entraron con ganas, solo para que les dijeran que primero tenían que pedir algo antes de sellar el pasaporte de la ruta 99. Con ese trato, ¿quién quiere quedarse? La chica se fue a un bar cercano, Zailes, donde la atención fue exquisita y, encima, fueron sin exigencias. Buena jugada.

Sin embargo, no todo son malas noticias. La peña que disfrutó su estancia nos contó que fue genial. El hotel tiene ese aire rústico que se siente acogedor, y unos desayunos que te llenan de energía. Nos hablaron de sabrosas croquetas de jabalí y chuletones que suenan brutales. ¿Vas a dudar en volver después de eso?

Entonces, la pregunta es: ¿Es el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS adecuado para parejas y familias? Aparentemente, depende de a quién le preguntes. Si te cruzas con Yolanda y su familia, te sientes como en casa y la experiencia es chida. Pero si te cae uno de esos que parece tener un palo en el trasero, mejor sal corriendo. Así que, ya sabes, ve con la mente abierta y elige tus momentos.

Cuántas personas pueden alojarse en total en el hotel

Ya te cuento lo que pasó en el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS, y vaya, la experiencia fue para olvidar. Llegamos a eso de las 10 de la mañana, buscando una mesa porque las críticas no eran todas malas, pero ya de entrada, un protocolo covid que parecía más un circo. Desinfección de pies, manos y hasta la toma de temperatura. Preguntamos qué tenían en el menú y la respuesta fue vaga comme siempre: "tres primeros y tres segundos". ¿Y el precio? Te lo cuento, 16-18€. A primera vista no parecía tan mal, pero espera que lo mejor aún estaba por venir.

Cuando llegó la hora de comer, todo fue un caos. Otra vez el protocolo por la dueña, que en vez de ser amable, lo soltaba así como si estuviera dando órdenes. Un niño que parecía recién salido de la escuela nos atendió con cero modales. Tras esperar más de 20 minutos, ¿adivinas qué? Nadie en la cocina o la barra con mascarilla. ¿En serio? Ya me estaban sudando las manos. Y cuando por fin llegamos a sentarnos, nos quedamos solos como los perdidos en una mala película. Una pareja llegó después y, ¡sorpresa! Los atendieron antes que a nosotros. Pedimos cambiar el menú por una ensalada, y la respuesta fue un rotundo “el menú es cerrado”. Pero a otras mesas les servían de todo. A nosotros nos trajeron unas judías frías y llenas de hilos que parecían sacadas de un paquete de la tienda de la esquina. En fin, una parrillada de carne del día anterior y unos insectos que decidieron unirse a la fiesta. Para colmo, sin aire acondicionado en pleno agosto, perfecto para un asado a las moscas.

Y después de todo esto, intentamos mostrar un poco de gracia, pero cuando decidimos probar suerte más tarde para comer, nos echaron como a perros. “Es tarde, tienen que irse”, me dijeron. En medio del pueblecito, los vecinos hasta se disculparon por el trato del personal, mientras una señorita se interponía en nuestra entrada. Total, un rollo completo, la amabilidad se quedó en la puerta junto con las mascarillas.

Ahora, si te lo estás preguntando, en el hotel pueden alojarse un total de seis personas. ¿Te imaginas? Seis personas disfrutando de este desastre. No da ganas ni de pensarlo. ¡Ni se te ocurra ir si no quieres quedar con una mala historia de vacaciones!

Las habitaciones del hotel ofrecen algún tipo de vistas especiales

La verdad es que si estás en Les Fonts d'Aiòder y buscas un lugar donde parar, el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS te va a sorprender. Veníamos de hacer una ruta de más de 10 km, y tras ver el sitio, decidimos lanzarnos. Al principio pensamos que el servicio sería lento, pero en nada nos habían atendido y la comida ya estaba llegando 'to rodao'. De lo que probamos, ¡todo estaba de lujo! Salmorejo, embutido, lomo con pisto, un montón de platitos ricos que no tenían queja, y ya para cerrar, una tarta de queso que… ¡madre mía! Todo por solo 17 euros por persona, con bebida incluida. Si pasas por allí y necesitas una pausa, no dudes en entrar.

Ahora, no todo es alegría en este lugar. El hotel tiene algunas cosas que dejan que desear. Algunas habitaciones están un poco descuidado y el servicio no es siempre el mejor. Las duchas, por ejemplo, parecían tener su propia vida: no tragaban bien el agua, y los ruidos del inodoro son un extra que nadie pidió. Además, la organización en el desayuno dejó mucho que desear, y las almohadas venían con manchas, ¡un asco! Así que si vas con grandes expectativas, igual te llevas una decepción.

Pasando a las habitaciones, aunque el aspecto es aceptable y hay limpieza, no esperes grandes lujos ni vistas espectaculares. Para conseguir una habitación con balcón, te van a cobrar un extra. En total, un poco elevado para lo que ofrecen, especialmente si solo abren los fines de semana. No es el lugar ideal si buscas un hotel rural con encanto, pero si solo vas a pasar la noche, puede que te ajuste.

Por último, la pregunta del millón: ¿Las habitaciones ofrecen vistas especiales? La verdad, no es como que puedas contar con eso. Las vistas no son lo más destacado, así que si esperabas algo impresionante, mejor mira a otros sitios. Aquí, el atractivo se encuentra más en la comida del restaurante que en las habitaciones del hotel.

El hotel incluye servicios como WiFi y TV digital

Ya te decía que el Hotel Restaurante VIÑAS VIEJAS en Les Fonts d'Aiòder es un lugar que, aunque tiene solo 1 estrella, tiene ese rollo acogedor que a muchos les flipa. Te pones cómodo en esas habitaciones que son muy básicas, pero de verdad, no necesitas más si solo buscas un sitio para descansar después de un día de aventuras. Es como volver a casa después de estar de paseo por la naturaleza.

La comida, ¡madre mía! Aquí es donde la cosa se pone buena. El restaurante tiene un ambiente genial y la comida está brutal. Se nota que los cocineros saben lo que hacen, desde los platos típicos hasta lo que quieras pedir. Y, oye, si te da pereza salir a cenar, cenar en el hotel es una opción que no vas a querer perderte.

En cuanto a la atención, te sentirás como en familia. El personal es superamable, siempre están para ayudar con una sonrisa. No sé tú, pero a mí me gusta cuando el servicio te hace sentir bienvenido. El sitio tiene ese encanto que hace que quieras quedarte un rato más, en vez de solo dormir y marcharte.

Ahora, sobre el tema del WiFi y la TV digital, te cuento que sí, el hotel incluye WiFi para que puedas ponerte al día con tus cosas o subir esas fotos de Instagram del lugar. Y en cuanto a la TV, pues también tienen TV digital. Así que puedes ponerte al día con tus series o una peliculita cuando quieras relajarte. ¡Es perfecto!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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